Un lunes aparece una herramienta de IA que “lo cambia todo”. El miércoles, otra. El viernes, una tercera que deja a las anteriores en ridículo. Y esa vocecita de fondo: “si no me pongo al día ya, me quedo atrás”.

Piensa en Tony Stark y en Jarvis. Tony tiene el criterio, y se lo han dado años de conocimiento y de experiencia: sabe qué quiere construir, cómo debería funcionar y cuándo algo no cuadra. Jarvis ejecuta: hace todo lo que Tony le dice, y lo hace en segundos. Juntos son veloces, pero no porque Jarvis piense por él, sino porque cada uno hace lo suyo. Si Tony no supiera lo que hace, Jarvis ejecutaría a la misma velocidad una mala idea. Esa es la relación que conviene tener con la IA: tú pones el criterio, ella pone la velocidad.
Hemos leído bastante investigación reciente sobre cómo usamos la IA, y la conclusión se resume en una frase: la IA ayuda, pero lo que marca la diferencia eres tú. Vamos a ver qué dice la investigación, dónde se tropieza la IA cuando trabajamos con GIS y qué puedes hacer tú para seguir dirigiendo.
1. Qué dice la investigación (y qué no)
Primero (lo bueno): la IA suele ayudar. En un experimento de 2026 con 60 programadores (Fan et al.), quienes la usaron terminaron las tareas un 22% más rápido y las resolvieron mejor. Pero también mostró que importa cómo se usa: en las tareas simples fue más rápido el asistente integrado en el editor, y en las más complejas acertó más el chat.
Segundo: es fácil creer que va todo bien cuando no es así.
• METR, una organización de investigación sin ánimo de lucro, midió en 2025 que desarrolladores con experiencia creían haber ido un 20% más rápidos con IA cuando en realidad tardaron un 19% más (aunque el propio METR avisa de que es una foto de aquel momento).
• Investigadores de las universidades de Massachusetts Amherst y Wisconsin-Madison (Kaufman et al., 2026) hicieron un experimento con 86 programadores. Les mostraron una función y una comprobación escrita por una IA para verificar su lógica, y tenían que decir si esa comprobación era correcta. Cuando lo era, acertaron el 74% de las veces; cuando tenía un error, solo el 49%. Y en ambos casos se mostraron casi igual de seguros.
Tercero: cómo la uses afecta a lo que aprendes. Anthropic (Shen y Tamkin, 2026) reunió a 52 programadores con experiencia en Python, muchos con siete años o más de experiencia, y les pidió aprender una librería nueva de programación asíncrona. Una parte trabajó con un asistente de IA y la otra sin él. Al terminar, todos hicieron un examen sobre lo que habían aprendido. El grupo con IA sacó en torno a un 50%; el otro, en torno a un 65%. La diferencia se notó sobre todo en las preguntas de depurar código, es decir, en encontrar qué está mal. Y en velocidad no hubo diferencia significativa entre los dos grupos. Lo más interesante es que no todos usaron la IA igual. Quienes la usaron para entender, preguntando el porqué y pidiendo explicaciones, rindieron bien. Quienes se lo delegaron todo, peor. No es lo mismo que la IA te dé la respuesta a que te ayude a pensar.
Un matiz importante: son estudios pequeños, de tareas concretas, y varios son preprints que aún no han pasado revisión formal. Ninguno prueba que la IA te vuelva peor programador en general, ni que saber GIS te proteja. En conjunto, apuntan a tres ideas: la IA suele ayudar, a veces falla con mucha seguridad, y los mejores resultados llegan cuando quien la usa revisa, pregunta y entiende en vez de aceptar sin más.
2. Cuatro tropiezos típicos en GIS
Librerías que no existen. Un estudio de 2026 (Twist et al.) probó siete modelos de IA, de tamaño pequeño y mediano como GPT-5-mini, entre otros. A cada modelo le dieron cientos de problemas de programación y le pidieron usar una librería que no existe. Los siete la usaron en algún momento como si fuera real, sin decir “esa librería no existe”. Seis de ellos escribieron código usando la librería falsa como si fuera real, sin decir “esa librería no existe.” El modelo que menos lo hizo, lo hizo en el 47 % de los problemas; el que más, en el 99 %.
En el caso de un error de una sola letra (un typo), casi todos los modelos entendieron lo que se quería decir. El problema aparece cuando el nombre no es reconocible, o cuando el error es mayor: con varias letras mal, los fallos subieron mucho. Pruébalo tú: pídele a una IA que use una librería con un nombre que te inventes y mira si te avisa.
El sistema de referencia que se olvida. No da error: la capa se dibuja, pero desalineada, y todo parece funcionar hasta que superpones el resultado con otra capa. En 2024, el estudio de GIS Copilot, un plugin de QGIS desarrollado en la Universidad Estatal de Pensilvania, probó con 110 tareas un asistente basado en GPT-4o, un modelo que ya quedó atrás. Entre sus fallos recurrentes estaba omitir la reproyección de las capas a un mismo CRS salvo que se le pidiera expresamente, algo que, según sus autores, puede llevar a quien no sabe cuándo hace falta a producir análisis desalineados sin darse cuenta. Con modelos más recientes, GISAgentBench (2026) evaluó seis agentes con 349 tareas planteadas por analistas reales, y el mejor resolvió solo el 32,7%. Las tareas con riesgo de desalineación de CRS fueron de las que peor salieron, y sus autores advierten que un flujo puede ejecutarse sin errores y aun así estar mal espacialmente.
Código de QGIS 3 que no funciona en QGIS 4. Con el salto a Qt6, la librería con la que está construida toda la interfaz de QGIS, parte del código que la IA ha visto mil veces ya no sirve. El caso típico: le pides un script o un complemento y te devuelve código que importa PyQt5, algo que en QGIS 3 funcionaba sin problema y que en QGIS 4 falla, porque ahora hay que usar PyQt6. Quien tiene criterio reconoce el error y sabe por dónde empezar; quien no, se queda atascado frente a un mensaje que no entiende y le devuelve el problema a la IA una y otra vez, sin saber si va por buen camino. La diferencia no está en tener mejor IA, sino en haberse preparado: entender qué cambió en QGIS 4, seguir aprendiendo a medida que la herramienta evoluciona y no delegarlo todo. Así, cuando la IA se equivoca, tú puedes corregirla en lugar de depender de ella. Si quieres empezar por ahí, en el blog tienes la entrada «Cómo adaptar los complementos de QGIS a la nueva versión 4x».
Distancias en grados. Le pides a la IA las tiendas que estén a menos de 500 metros de una estación de metro. Pero la consulta no mide en metros, sino en grados, porque la geometría está en EPSG:4326, el sistema de coordenadas del GPS y de buena parte de los datos abiertos. Para ella, «500» significa 500 grados, más que una vuelta completa al planeta, así que ninguna tienda queda fuera y te devuelve todas, cuando solo querías las cercanas. No hay error ni aviso, y el resultado tiene toda la pinta de ser correcto. No lo es.
3. Cómo aprender con la IA, no a través de ella
Sácale todo el jugo a la IA, pero sin dejar de aprender. Después de revisar los estudios, esto es lo que te recomendamos mientras la usas:
· Intenta primero tú. Aunque sea un esbozo. Así sabes qué esperar de la respuesta.
· Pídele el porqué, no solo el resultado. Que te explique qué hace cada paso.
· Comprueba lo que se puede comprobar: que la librería exista, el CRS de cada capa, que funcione en tu versión.
· Pídele una prueba, pero pon tú el resultado esperado. Por ejemplo, cuántos elementos deberían salir o qué área aproximada debería tener. Si el valor lo inventa la IA, la prueba puede repetir su mismo error.
· Pídele que busque fallos en su propia respuesta, en vez de pedirle que te dé la razón.
· Si no puedes explicar el código línea a línea, todavía no lo uses.
La IA es una orquesta enorme y muy rápida, pero alguien tiene que dirigirla. Si no sabes cómo debería sonar el resultado, no puedes notar que algo desafina. Y en GIS pesa más, porque un mapa mal georreferenciado se ve bien igualmente.
4. Cómo no volverte loco con las novedades
Aquí hablamos desde la experiencia. Las empresas de IA ganan con cada anuncio y quien crea contenido gana con cada “esto lo cambia todo”. Algunas novedades importan; muchas son ruido. A nosotros nos funciona esto:
• Dejar que una novedad repose una o dos semanas antes de probarla. Si importa, seguirá ahí.
• Probarla con un problema tuyo, no con la demo del anuncio.
• Desconfiar de los titulares con “revoluciona” o “adiós a…”.
• Elegir una o dos herramientas y dominarlas probando, rompiendo cosas y aprendiendo a manejarlas.
• Darte permiso para ir más despacio: no es quedarse atrás, es elegir.
Respira hondo hondo y no te deje llevar por marketing y el sensacionalismo.
5. Para terminar
La IA ha llegado para quedarse y es una gran herramienta si eres tú quien la dirige: te permitirá ir más rápido, y saber usarla es como desbloquear una nueva habilidad. Pero sin bases sólidas puede jugar en tu contra. Freddy Vega, CEO de Platzi, la compara con estudiar con la hoja de respuestas al lado: si solo copias, no aprendes nada. Por eso debes seguir aprendiendo y entender muy bien las bases de cualquier tema. Eso es lo que te dará criterio y te permitirá tomar decisiones correctas, algo que solo viene con la experiencia. Lo que te hace valioso no es tener la herramienta de moda, sino entender lo que hay debajo. Te animamos a probar tú mismo los ejemplos de la sección 2, por ejemplo pidiéndole a la IA que use una librería inventada, que mida una distancia sobre datos en EPSG:4326 o que adapte un complemento a QGIS 4, y ver con tus propios ojos dónde se tropieza.
Y si quieres un curso de IA aplicada a GIS, o sobre otros temas de geomática, déjanos un comentario y cuéntanos qué te interesa.
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Fuentes:
• Fan et al. (2026). When Help Hurts: Verification Load and Fatigue with AI Coding Assistants. CHI ’26. doi.org/10.1145/3772318.3791176
• Kaufman et al. (2026). Programmers Are Poor and Overconfident Judges of LLM-Generated Assertions. arXiv:2607.08885
• METR (2025). Measuring the Impact of Early-2025 AI on Experienced Open-Source Developer Productivity. metr.org
• Shen, J. H. y Tamkin, A. (Anthropic, 2026). How AI Impacts Skill Formation. arXiv:2601.20245
• Twist et al. (2026). Library Hallucinations in LLM-Generated Code: A Risk Analysis Grounded in Developer Queries. EMNLP 2026. arXiv:2509.22202
• Akinboyewa et al. (2024). GIS Copilot: Towards an Autonomous GIS Agent for Spatial Analysis. Preprint, arXiv:2411.03205
• Pothuri et al. (2026). GISAgentBench: A Practitioner-Sourced Benchmark for Evaluating LLM Agents on GIS Tasks. Preprint, arXiv:2608.01645
• Vega, F. (29 de agosto de 2026). ¿Y si todo sale bien con AI? [vídeo]. YouTube: youtube.com/watch?v=R8MaILPszJw
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Atenção

















































Período: 31/08 a 01/10/2026
Horário: das 19h às 22h
Carga horária: 48 horas – 16 aulas
As duas primeiras aulas serão gravadas. A partir de 02/09, os encontros serão online e ao vivo.
































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